lunes, septiembre 29, 2008

De vez en cuando un animal doméstico

Siento engendrarse la diferencia. Usted también lo ve y siente, qué duda cabe.

Convencional, apagada, nada hermosa "música cristiana" a todas horas. Por dos: reaggeton. Por tres: bachatas. Por cuatro: "música romántica". Es el monstruo de cuatro cabezas que suelo pasar por la espada.

Hay que agruparse. Despersonalizarse en el grupo. Ir al mercado. Olvidar la piña en la refri. Ser la piña en el grupo, entre la ropa usada. Bajo toldos de plástico negro cargados de agua.

Las bandas tocan toda la mañana: campañas de los candidatos a alcalde. Caravanas en las tardes amodorradas.

Largas cadenas de chubascos que viajan por la meseta, vienen desde los volcanes, del Lago, y se disipan en el Pacífico.

De vez en cuando un animal doméstico entra a la casa. De vez en cuando, uno salvaje. Un pájaro o un murciélago.

El perro lee sentado la diferencia.

El mueble escucha lentamente cuando Dylan dice beyond the horizon.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gustan los animales domésticos y más los literarios.

Leonel Delgado Aburto dijo...

yo adoro los gatos ideales y detesto los verdaderos, Saludos Anónimo/a

nimrod dijo...

gato no come gato..

asi decia un amigo mio, que deberia ser politico

Leonel dijo...

en este caso gato literario no come gato doméstico, saludos y ánimo con las anotaciones

Juan Ramon dijo...
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Juan Ramon dijo...
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