martes, diciembre 02, 2008

Indecencias de primavera

Antes cuando entraba diciembre me encontraba leyendo versiones de Don Juan, colección algo promiscua de Tirso, Moliere, Pushkin, Mozart. O La Odisea siempre con una convidado de piedra a quien darle la mano, o una infinita Retirada de los diez mil.

Pero para somatizar esa biblioteca, antes había que haber asistido a la llegada de noviembre. Las expectativas de las primaveras en Pensilvania, por otra parte, han sido frustrantes: los árboles se han conformado con soltar un tufo a orín de gato, para dar paso a unas tormentas algo tórridas. Para saber de la primavera hay que haber visto noviembre en Mesoamérica. Enumerar la luz y contar las sombras.

Este noviembre, sin embargo, estuvo bastante perdido. La luz estuvo, la sombra se escondió, pero la crisis política se tomó todo el espacio.

He comenzado a somatizar, pues, el silencio. Revisando mi onerosa colección de revistas, recuerdo aquel apotegma freudiano: lo que produce neurosis no es lo que se hace sino lo que deseándose no se hace.

En el bus, hoy lleno de niños, me repito la variación del apotegma: lo que produce neurosis no es lo que se dice sino lo que deseándose no se dice. Entonces somatizo. María me indica: qué bus tan lleno de niños, cuento seis, uno enfermo. Y vamos en el sol, añado yo.

Más tarde, otro día, recibo la llamada del Académico del Norte preocupado por la situación de Nicaragua. Le preocupa sobre todo lo que dicen "Sergio, la Gioconda y Ernesto". Pero los menciona con el tono en que un beato mencionaría a las Tres Divinas Personas.

Tengo que respirar estratégicamente. Lo que produce la neurosis.... Qué bus tan lleno de niños...

"Esta es una lucha entre la decencia y la indecencia..." está diciendo el Académico.

Tengo que decir dos o tres cosas protocolarias (no, they are not!). Quiero quedarme en el lugar resplandeciente y pendejo de la decencia (we´re living in a secular time!). Las Tres Gracias esperan la primavera en algún lugar de Nicaragua y hay que dejar que florezca clandestinamente mientras resolvemos la cuestión política.

Me prometo a mí mismo que aclararé mis dudas, frente a las Tres Divinas Personas o ante quien sea. Nerviosamente leo la entrada de Tropic of cancer. El tiempo/el clima está malo...Estamos piojosos... Hay un río.... Hay mucho Withman around...


Pero esas eran mis lecturas de enero en San Tranquilino. Y no puedo saltearme la primavera de manera tan flagrante.

Así ha entrado diciembre. En mi libreta apunto:
Hay luna (no hay). Hay paisaje. Estoy dispuesto a hablar con el fantasma. Tomo el vino del convidado de piedra.

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