lunes, febrero 09, 2026

Umbral solitario

 Una cantina entre Merced y Monjitas, los antiguos muebles, la barra

El muro de Jack Daniels y licores bien armado pero visto en el espejo

Puesto en vértigo

–Allí donde también se ven los rostros de los fieles frecuentes—

Rojo de los muebles de comiderías gringas en barrios negros y dos pantallas

El lavaplatos, la cocina, el dispensador de cerveza fresca, la refrigeradora con jarras limpias y congeladas

Los dos chinos, ella y él, un amor en alguna parte de la geografía o el tiempo

La intermitencia de la música mala clara largos escenarios vueltas auroras salsa camorra

A través de la ventana un Oxxo y una muchacha en la puerta a la que apunto con la cámara

Del teléfono y espero que se corporice en alguna fecha identidad palabra

Pero pasa un largo bus amarillo y lo alcanza otro rojo y el Oxxo desaparece tras la cortina naranja de los dos buses

Busca el verano—dice un comercial en una de las pantallas, las palabras y sus semejanzas en la publicidad

Mientras todo el tiempo juego con los audífonos recodos de sombra rincones de luz solar

Poema del mingitorio mística del subir o bajar las escaleras—te espera un fiel urinario con mácula (no ves una forma en la mácula?)

Curiosidad del otro, curiosidad de la cerveza del otro, del audífono del otro

De la pareja que entra, de los hombres que salen a fumar: qué educado bar sin humo

De lo que ahora tararea la mujer

De la súbita aparición de Bob Marley y su forma de decir redemption

La opresión del domingo, el tatuaje sobre el pecho que es un domingo, señor

La cantina cayendo dentro de sí misma, su párpado lerdo y vigilante que mira