martes, septiembre 19, 2017

Un gato

El cliché del gato echado junto al calor de los libros y la computadora.

En cambio mi gato crecía en el patio, solo y por su cuenta.

De noche huían las zarigüeyas (la zarigüeya acomodada, casi archivada como un libro entre las hojas del plátano).

Cruzaba eléctrica la garra que iba a atravesar el corazón tierno del murciélago: corazón prodigioso en sangre y aerodinámicas perdidas.

En el borde de los charcos de aguas negras, frente a sapos emperadores, en altas incursiones de aguacates y palmeras infinitas.

Debajo de la pitahaya pedregosa, cerca del hicaco ya adornado de un rosa oscuro, por debajo de la tierra profunda donde estaba el Perro enterrado. Pasaba por ahí el gato, adueñado.

Ah tanto gato urbano e inútil, gato de cuna y de pulga fácil, nunca frente al garabato extraordinario de una araña venenosa.


Ese era el gato ausente que yo prefería, siempre abriéndole la puerta al gato boquiabierto frente a la realidad.

sábado, agosto 26, 2017

Frente a la tumba de Stravinsky

Ambulante la hoja que ingresa al escenario, y el moho de la hoja y la hormiga.

La danza de la mano, el subterráneo como el Hades y el infierno.

Estamos frente a la tumba de Stravinsky.

Cosa de los 17 años, tal vez, vi que los viejos músicos--Handel, Vivaldi, Scarlatti--miraban y cuchicheaban frente a esta tumba.

Era la novela de Carpentier y era la otra era. Novela que comprabas en carreras azuladas, en el pueblito y leías con velas ajenas.

Lo que decían imantaba; quijoteaba el niño desde el pesebre; albúmina perdida de un Nonato José Cemí.


"San Ramón Nonato" decía mi madre. En ese día.

sábado, agosto 05, 2017

Surf en La Boquita

--Ese es un pony o un caballo descriadito?

Imagino el hambre que tendrá el hombre del caballo mientras entierra el estiércol tan cerca de la línea del agua. Entra otro hombre a caballo, su pelo en rubio falso ondula.

La marea va subiendo, pronto seremos agua, peces y nos bañaremos también con las heces del caballo. El gusano del chancro en la espalda del perro.

Dios baja a estos parajes los domingos. Le gusta el surf como a nosotros. Son tres muchachos los que practican surf. Y una muchacha. Enfocada por el ojo ambicioso de dios no resiste devolver la mirada. Hace mohines o se amohina, y más sencillamente se amuina.

La cerveza Toña es peor que la Pilsen salvadoreña. Y yo no podría escribir peor que (en) Castellanos. El pescado, en cambio, es la gloria que hace pasar la cerveza nunca suficientemente fría. Algún bikini bacán, un agua cálida, un cauce en el cielo (ese que busca el surf de dios).

Comparadas las playas del Pacífico: la de Miraflores en Lima, la de Alagarrobo allá abajo, la de la Boquita en Diriamba, Nicaragua, esta es la más pedregosa. La del ilustre peligro de los caminantes del agua.

martes, junio 13, 2017

Tertulias grandes

El artículo de Sergio Ramírez "La literatura como espectáculo" parece ser el último manifiesto literario firmado en Nicaragua (reciente también para la temporalidad latinoamericana).

El autor pondera el éxito del encuentro anual Centroamérica Cuenta que reúne escritores, libreros, editoriales y demás entes culturales en torno a la literatura (más propiamente la narrativa, y aún más exactamente, la novela) centroamericana, y con un público ferviente.

La consigna "literatura como espectáculo" responde a un contexto de pobreza: en un país pequeño en donde no parece posible convocar un público para la literatura, Centroamérica Cuenta parece lograrlo de manera progresiva y pujante. Eso que Ramírez llama: "El paso trascendental de espectador a lector".

Sin embargo (y aquí comienzan los puntos críticos), el texto parece entusiasmarse con sólo un tipo de relación literaria, entre autores y lectores, con un sólo tipo de autor (el que corresponde hipotéticamente a un tipo de lector).

Una clave de tal relación autor-lector es la informalidad, otra la confusión literatura-vida, o especie de realismo ingenuo.

Explica Ramírez:
Para convertir la literatura es espectáculo la clave está en que el público se sienta atraído hacia conversaciones informales, lejos del formato de conferencias soporíferas, y que en esas conversaciones se toquen temas que demuestran que en los libros de invención no se habla de otras cosa sino de la vida; que las vidas se parecen unas a otras, y que el lector se hallará siempre frente a un espejo en el que puede ver reflejada la suya propia. Una madre que es novelista, Piedad Bonnett, escribe un libro sobre el suicidio de su hijo, yendo al fondo del dolor de su propia experiencia. Otro, Renato Cisneros, relata en una novela lo que significó para él haber sido hijo de un general represivo del ejército peruano.
Otra clave es que los escritores convocados a los encuentros tienen dones de conversadores (especies de showmen de la literatura). Ay! de los ostracismos y narcisismos interioristas. Ramírez de nuevo:
Traemos a los mejores, no sólo porque tienen cartel, sino porque, como buenos escritores, saben conversar con agudeza y con humor, que son parte del encanto de una buena plática entre amigos. Y el público debe sentirse parte de la tertulia.
Hay que reconocer que Centroamérica Cuenta es uno de los pocos espacios de divulgación y establecimiento de redes de la literatura centroamericana como región cultural. De hecho da continuidad a un trabajo imprescindible y admirable de Ramírez que se remonta a cuando compiló su Antología del cuento centroamericano.

No obstante, la descripción de esta "literatura como espectáculo" no deja de correr ciertos riesgos didácticos y programáticos, que  no hay menos que notar.

Hace propaganda, en efecto, de un tipo de literatura, como ya dije, realista y casi periodística (narración de vida) y que no parece incluir instancias críticas (lo crítico es enviado, al parecer, a ese infecto reino de lo "soporífero"). Para su funcionamiento parece necesario un lector   que siempre parece ver reflejada en el texto su propia vida, por lo que resulta.oportuna aquella vieja idea de Cortázar del "lector-hembra", un lector entusiasmado pero acrítico.

(Esto particularmente parece grave en un país en que los estudios universitarios tienden a expulsar, y han expulsado de hecho a la literatura. La vieja carrera de Arte y Letras que yo empecé a estudiar en los años 80s, por ejemplo, desapareció entre el vendaval del mercado y las "modernizaciones" universitarias que no tienen alma (humanística). Que tenemos en este país y en Centroamérica, varios archivos literarios que estudiar, comprender y situar, es innegable. Que pasemos sobre ellos con aires espectaculares puede ser condenable. Que muchos de los talentos críticos emigren, no es casual)

Por su parte el autor modélico en el manifiesto de Ramirez debe ser entretenido, un as de tertulias grandes, y ya no aquel estratega del oficio que en otras ocasiones el propio S.R. ha propagandizado. Me pregunto si, más allá de la obvia distancia con que se suelen acoger los manifiestos literarios, algunos jóvenes se tomarán en serio eso de ser graciosos en tema literario y en actitud, especie de celebridades en miniatura y potencialidad, tertulianos permanentes y ocurrentes. Tema jocoso que parece para novela de Sergio Ramírez.

Confío, al contrario, en que la índole ideológica de la tertulia será despreciada por el oficio, y que el horizonte significativo del mismo Centroamérica Cuenta superará el dictamen espectacular. Porque, al fin y al cabo, se trata en cierto sentido de una ideología justificativa (en este caso de mercado).

Quizá, por tanto, el tema tenga que ver con el sandinismo. ¿Por qué los sandinistas, de todo matiz y espectro, suelen afirmar con contundencia asuntos que se contradicen en el tiempo? Hoy no no sentamos con los contras, mañana somos los reconciliados. Hoy la propaganda del oficio, mañana la del mercado. Ayer capellán de la Guardia Nacional, hoy Cardenal de la Paz. Hoy el yankee morirá, mañana el Nica-Act. Ayer intelectuales gramscianos, hoy anti-intelectuales.

Quizá sea el sandinismo la ideología más incoherente que ha heredado el archivo de ideologías latinoamericanas. Quizá debe cuidarse el lector de creer algo de lo que dice mi texto, pues yo también soy de origen sandinista.

lunes, marzo 13, 2017

Cuerpo de Saturno

Bajo la evidente influencia de Agamben, de Laclau, de Borges, me da por imaginar una prosa política que ayude a definir de forma polémica, las particularidades que tiene Saturno cuando sobrevuela y llega (o surge de algún volcán?) a suelo nicaragüense. Ese Saturno de la revolución que es invocado aquí o allá.

Recientemente, Pinto Antón plantea la idea que Daniel Ortega y su gobierno son, en efecto, ese Saturno que devora a sus hijos. Se refiere concretamente a Ernesto Cardenal y lo llama "poeta devorado". Ortega, dice Pinto Antón:

Semella outro Saturno devorando a fermosa utopía sandinista e destrozando a fráxil democracia nun indisimulado intento de instaurar unha nova dinastía familiar. 
Cree, sin duda, el comentarista que lo que llama "la utopía sandinista" mora en alguna parte de la trayectoria y la cabeza cana del Poeta.

Hace un poco menos de veinte años Sergio Ramírez de forma aparentemente discreta, invocó asimismo a Saturno, en su memoria de la revolución sandinista titulada Adiós, muchachos. El capítulo 13 (número cabalístico!) de su libro, se titula "Las fauces de Saturno", y cuenta su salida del sandinismo. Su conferencia de prensa de renuncia al FSLN está iluminada por un retrato de Sandino. En ese momento en que, dice la voz confesional:

Saturno me alzaba desde el suelo para meterme entre sus fauces.

¿Sandino frente a Saturno? Sandino, como quería Ernesto Mejía Sánchez, "subiendo glorioso a los Infiernos"? Visto que esas saturnales devoraciones son, en el caso de la clase sandinista gobernante en los 80s, relativamente benignas, no tendrá en suelo patrio Saturno algo de Sandino y viceversa?

Arguyo otra versión de Saturno, que es mucho menos benigna. La que pide, a partir de 1983, a los jóvenes de 18 y 20 años entregar su vida a la revolución, según la reglamentación del servicio militar. Lo que Agamben, sin duda, atribuiría a la biopolítica (pero que dudo si a la poshistoria). En efecto, esos jóvenes cuya vida podía ser ofrecida sin mucho trámite en el altar de la revolución, son la "vida desnuda" que llamaría el italiano. Razón estatal e ideología nacional aliadas para justificar la muerte de los hijos (algunos putativos) de la revolución.

Busco una imagen alegórica que corresponda a aquella idea. Un joven que arrastra por una ciudad del norte de Nicaragua el cadáver de una res destrozada (puede ser en un saco de bramante). La entrega en un pulpería, y en el momento de la transacción se da cuenta que aquella res muerta se ha transformado en un joven, que lo mira melancólico (situación especular),  con un aire de renacimiento y de lejanía.

Una parte importante de la clase política nicaragüense está formada por Saturno. Miembros, órganos, partes de su cuerpo disgregados en corrientes más o menos radicales del sandinismo. Todo conflicto intra-sandinista es también un conflicto intra-burgués, y un proceso corporal saturnino.

El disenso político nacional y sus periódicas componendas no pueden hacerse sin presencia y referencia de ese Cuerpo. Herencia estatal y de poder de la última revolución moderna en los territorios míticos de la historia.


jueves, febrero 02, 2017

Dentro y fuera

Al inicio de su autobiografía, Dentro y fuera del tarro de la basura,  Fritz Perls se refiere a la dicotomía entre “vanidad” y “existencia auténtica”:

“Como seres biológicos somos animales; como seres sociales representamos roles y realizamos juegos. Como animales matamos para sobrevivir; como seres sociales matamos por codicia y venganza, para obtener gloria. Como seres biológicos llevamos una vida relacionada y cimentada en la naturaleza; como seres sociales llevamos una existencia “como si” (Vaihinger: Philosophy of “as is”), en la que hay una confusión considerable entre la realidad, la fantasía y el fingir. Para el hombre de hoy el asunto se reduce a la diferencia (y muy a menudo la incompatibilidad) entre auto-actualización y auto-concepto o actualización de la auto-imagen.” (12)

Perls relaciona la auto-actualización con lo que los seres o sistemas serían en sí, su potencialidad o realización. Sin embargo, como se ve, su dicotomía está bastante falseada, y es frágil. Separar lo biológico de lo social no puede ser una operación tan simplista, pues toda actualización (de un sistema o un ser) pasa necesariamente por lo social (los orbes ideológicos y culturales sirven quizá como amalgamas más o menos politizadas entre tales órdenes separados). No hay auto-actualización separada del poder (o la política).

Tiendo a pensar, por tanto, negativamente, que la plena actualización (aparte de instancias más o menos “interiores” o fenómenos místicos como expresiones ante todo escriturarias) no se da sino como idea o paradigma. Podría llamarse, incluso, utopía.

Es curioso que la división que plantea Perls pueda proyectarse en la conocida dicotomía establecida por Agamben entre una vida biológica (zoe) y una vida política (bios), en cierto sentido la última dominante y represora de la otra. Sin pretender reducir a Agamben a esta interpretación tan ligera, es notable que el problema que Perls (y la psicología popular) plantea es “real”.

Sin embargo, en las versiones más o menos “existenciales” de la filosofía, en la psicología popular, en la ola “zen” y “budista” ocurre cierta burda identificación “transcendental” a través del sujeto (su respiración universalizada). El Maharishi que aconseja y adormece a sus súbditos, y termina confundiendo las témporas con lo universal. (Leí también el libro de D. Lynch sobre “meditación trascendental”, poco interesante como justificación del meditar, más interesante como testimonio de gran cineasta, pero en general no muy notable por su escritura.)

Son, pues, según creo, ilusiones que se representan bien en ese tipo de autobiografía que giran en torno a modelos de psicología masiva, merodeando entre la auto-ayuda y el new age, y marcados por la época hippie. (Se podría mencionar, como otro ejemplo, La danza de la realidad del cineasta Alejandro Jodorovsky.)

No creo, sin embargo, que sean simplemente lecturas detestables o que deban ser expurgadas. Todo lo contrario: creo que hay arte y contexto en ellas, por lo general mal trabajado si es que se ve desde el punto de vista literario. Creo que son verdaderas en cuanto arman respuestas provisionales (sin bien mal situadas, como creo) y sintomáticas.

Un asunto curioso es que la edición de la obra de Perls es chilena, y de 1975. Siempre me ha llamado la atención cómo, a la par de un funesto destino político (la dictadura en un punto culminante, los desaparecidos, la destrucción de la izquierda y la imposición del neoliberalismo) hay órdenes que siguieron “con toda normalidad” desarrollándose. Casos de la música popular (Hernaldo Zúñiga cantautor nicaragüense cantó en el Festival de Viña del Mar en 1974, a pocos meses del golpe), o casos de edición de textos como el de Perls.

¿Adormecían? ¿Consolaban? ¿Formaban parte del sistema?

¿Quizá había un fervor chileno por la psicología de Perls? En Estrella distante, Roberto Bolaño refiere a una edición en francés de un libro del psiquiatra Perls:

“A veces, cuando pienso en Stein y en Soto no puedo evitar pensar también en Lorenzo. A veces creo que Lorenzo fue mejor poeta que Stein y Soto. Pero usualmente cuando pienso en ellos los veo juntos.
Aunque lo único que los une fue la circunstancia de nacer en Chile. Y un libro que tal vez leyó Stein, que seguro leyó Soto (habla de él en un largo artículo sobre el exilio y la errancia publicado en México) y que también leyó, entusiasta como casi siempre que leía algo (¿cómo daba vuelta las hojas?: ¡con la lengua, como deberíamos hacerlo todos!), Lorenzo. El libro se titula Ma gestalt-thérapie y su autor es el doctor Frederick Perls, psiquiatra, fugitivo de la Alemania nazi y vagabundo por tres continentes. En España, que yo sepa, no se ha traducido.”

Es decir, que estos personajes de Bolaño lo que leen es la versión francesa del libro traducido al español en Chile. ¿Un guiño de la poesía al orden liviano del new age? ¿Un caso de “inconsciente político” de la terapia gestalt?

viernes, enero 27, 2017

Monograma

Ya vino el pájaro monocorde

Al cerezo urbano y a la breve madrugada

Canta en contra de los nidos encendidos del amor de los otros pájaros

Los gregarios--él se cree solitario pero sólo es una pinta de

Pájaro monótono en sus plumas de un solo trazo y un solo color

Es aquel mismo pájaro estalinista del otro

Con el alfiler en la mano

El pájaro separador de libros que trajo la espada y no la paz

Con su nácar, sin embargo, y su monograma

El pájaro del secreto sexual de cada amanecer

Cuando se abre una brecha luminosa en la textura propia.