lunes, julio 06, 2009

Un baño de nada

También recibí la carta apócrifa del suicida. Por correo electrónico. Y me pregunté: hay alguna estética para cartas de suicida? Porque incluso la carta apócrifa debe mostrar ciertas delicadezas. Y me parecía que ese tipo de nota estaba perpetuamente desbordada. Recordé, por ejemplo, el célebre relato postcolonial de la chica que se mata el día de su regla, para que todos vean que no lo hace por razones de embarazo.

Porque quizá esa escritura testimonial que necesariamente harán otros y no el suicida es más lenta y detectivesca: ver de verdad la sangre y los objetos que el sospechoso desparramó el día de su muerte.

Una nata de nada rodea las huellas del suicida. Un baño de nada, al que ha aludido el poeta de manera casi jubilosa:

"Las sábanas de los suicidas están siempre limpias.
Se duchan antes del acto. Una ducha corta y enérgica."


De manera que o uno se disfraza demasiado pronto del muerto (y escribe un apócrifo lamentable) o se pierde de verdad en la propia muerte del muerto hasta dar con el emblema que emociona más a los liberales Propiedad Privada.

Aunque parezca radical, diré, pues, que la única manera de escribir una carta de suicida es suicidándose.

Toda otra escritura es apócrifa.

viernes, julio 03, 2009

Esa puerta

Al final de la entrada anterior (gracias Esfera Infinita por la referencia) pensé precisamente en la secuencia final de El Padrino I, cuando se cierra la puerta, y Kay, nosotros, quedamos afuera, y hay la consagración de un nuevo poder. (No encuentro en youtube la escena sola, sino combinada con el final de la parte II).


miércoles, julio 01, 2009

Ahora que los 1970s se están muriendo

En los 70s, en Nicaragua, había tres referentes amplios de la imaginación, todos de producción autóctona. Las canciones de Carlos Mejía, las peleas de Alexis Argüello y, como gran subconciente político, el FSLN clandestino.

En los barrios, la gente vagabundeaba de casa en casa buscando aquella que tuviera TV para ver la pelea de Alexis, porque eran muchas y una en singular. Sus victorias se las celebraba con cohetes, y uno madrugaba por ver las peleas que eran al otro lado del mundo.

A un lado de la famosa pelea en Zaire de Alí y Foreman, las milimétricas, vertiginosas y disciplinadas victorias de Argüello. Algo de esto podría escribir quizá Escalera derrotado dos veces por Argüello--y estoy extrañando no poder discutir estos detalles con mi padre.

(En este punto la Wikipedia pareciera imprescindible: "Argüello defendió este título algunas veces, ascendió en categoría de pesos para retar al Campeón Mundial de Pesos Ligeros Junior Alfredo Escalera en Bayamón, Puerto Rico, en la que fue llamada por muchos La Sangrienta Batalla de Bayamón. Escalera había sido un campeón duro, con diez defensas de su título, y había destronado a Kuniaki Shibata en 2 rounds en Tokio. En la que algunos autores (incluyendo los autores del Ring Magazine) consideraron una de las más brutales peleas de la historia, Escalera le había golpeado el ojo, la boca y la nariz, pero su puntuación comenzó a descender cuando Argüello lo acabó, por una vez más en el Round 13.")

El boxeo no es un deporte sino una remisniscencia, y casi una filosofía. Ahora que los 70s están muriéndose, y pareciera que tienen prisa por morirse, hay que ir lentamente abriendo la imaginación de esa época, antes de cerrar la puerta.

viernes, junio 26, 2009

miércoles, junio 24, 2009

De la parálisis teórica del sandinismo

Esta nota ya la había escrito antes. Formaba parte de mis borradores (que tus borradores superen siempre a tus publicados, recomendaba el poeta). Pero estoy hoy, y estas semanas, algo vapuleado por las redes. Quizá las revoluciones twitter me ablandan. Hay algo de lo que digo aquí que no alcanzo a comprender. Será el punto ciego ideológico. Me pasa muchas veces. La nota decía:

Parte de la pobreza intelectual contemporánea, y de la pobreza del sandinismo y grupos que se autollaman sandinistas es que sólo va quedando el horizonte liberal como referencia de análisis. Una microhistoria de la "sociedad civil" con medios que "fiscalizan" el poder y héroes civiles que adversan la ausencia de democracia de baja intensidad: como si la limitada democracia electoral fuese la Idea.

A la pregunta: "Cuándo dejó de pensar y teorizar el sandinismo?" se responde con un nombre y un apellido. Y los que responden son, frecuentemente, los que deberían estar pensando realmente en la pregunta. Y lo hacen con esa narrativa liberal más o menos agazapada.

Por supuesto, no es sólo la crisis del sandinismo, sino de toda la izquierda "hegeliana" ante quien el ejemplo de China, partido único más capitalismo, no deja de ser una tentación (dice Z., by the way). Pero al otro lado (en el sandinismo liberal), en ausencia de indigenismos, subalternismo, teoría de las multitudes, postmodernismos o zapatismos (el sandinismo completo se ha mostrado inmune a esos fantasmas) sólo queda reponer la lógica oligárquica que mueve la razón política del país.

La nota decía así, y lo que menos entiendo es mi interés en estos temas. Aunque estoy lleno de huellas y pistas que me conducen a la respuesta.

viernes, junio 12, 2009

En el BIARI




He estado en Brown University las dos últimas semanas, como participante de los Brown International Advances Research Insitutes (BIARI).

De forma subterránea vivo un "rápido tránsito" por Norteamérica, con todo lo traumático que es. (Alguna nota cifrada dará pronto testimonio de tal viaje subrepticio.)

Del otro lado: han sido dos semanas de intensas y muy ricas discusiones sobre proyectos de investigación desarrollados por gente del sur o en universidades del sur. Además, por supuesto, de la intensidad humana de los participantes y nuevos amigos.

Si tuviera que resumir los debates diría que noto cierta ansiedad e intención de recolocar en forma política los vocabularios de las humanidades. (El seminario en el que participo trata de "las humanidades globales".) Por qué no hablar, por ejemplo, de neocolonialismo o de colonialismo sin más? Estamos discutiendo, en efecto, en los límites de la teoría postcolonial.

(Foto cortesía de Zubin Mohamad.)

P.S. Abandoné un poco el blog por estas circunstancias, pero tenía por ahí algunas otras notas que cuelgo junto con esta.

viernes, junio 05, 2009

Lo que me gusta de la clase media

El hecho político más sobresaliente de los últimos años ha sido el ingreso a la política de los sectores medios, con lo que parece una agenda propia.

Es imposible no simpatizar con algunos puntos de esta agenda.

1. Su decisión de no ser pastoreados más por la élite de los partidos tradicionales, incluyendo el FSLN, sino directamente por un universalismo global, ideología motivada en gran parte por la ONGs.

2. El deseo de ser protagonistas de una historia más o menos heroica en contra del autoritarismo.

3. Su elaboración de una crítica sostenida al partido de gobierno, la que la oposición política conservadora (que se llama paradójicamente liberalismo) no ha logrado sostener.

4. Su pelea por la hegemonía sobre símbolos de la izquierda y de la revolución.

5. El "aire izquierdista" de agenda controlada.

Pero ¿cuál será el límite político del universalismo de la clase media, su capacidad para elaborar los símbolos y realmente convocar y tener capacidad de aliarse con las clases subalternas con un discurso nacional, controlando a la vez que el "aire izquierdista" derive en una concertación de centro no populista?

No se ve claro, en efecto, cómo elaborará la clase media un separación con y una crítica del neoliberalismo que sigue siendo el límite para la elaboración tanto de una política nacional como de una política de integración de los sectores subalternos a la política.

Entre Ortega y el neoliberalismo la clase media puede seguir descubriendo todo lo buena, ética y bien portada que es, sin realmente lograr el éxito político que necesita.