lunes, julio 03, 2006

José Coronel Urtecho (1906-1994)


El centenario del nacimiento de Coronel Urtecho ha provocado pocas celebraciones, menos aún conmemoraciones académicas, y menos aún todavía replanteos críticos sobre su obra. Esto no deja de ser injusto para un decisivo e influyente representante de la llamada literatura nacional de Nicaragua.
El principal aporte literario de Coronel ha sido el traslado de las formas realistas inspiradas por la “New Poetry” norteamericana (tradición que va de Whitman a Pound, más o menos) a la literatura nacional. Este aporte, con excepciones, no ha sido evaluado todavía de manera crítica, por estar la crítica literaria o cultural muy escasamente desarrollada en Nicaragua y Centroamérica.
En este centenario, de manera un poco azarosa, he estado dedicado a estudiar a Coronel. El año pasado, en mi tesis sobre autobiografía centroamericana abordé una parte de su escritura autobiográfica. En marzo presenté en la Conferencia de LASA un acercamiento a su texto “Siendo pintado por Dieter Mashur”. Y en abril expuse “Hacia una agenda crítica” en el Simposio sobre la lengua nicaragüense, en la UNAN, Managua.
Seguí con artículos a ser publicados, con un poco de suerte, pronto. Uno—sobre Rápido tránsito—en un libro sobre ensayo centroamericano, iniciativa de Werner Mackenbach y la Revista Virtual Istmo. Otro—sobre las llamadas “noveletas”—para la revista 400 elefantes. Todo esto apunta a una colección que, provisionalmente, podría llamarse Asedios a Coronel: por una visión crítica de la poética conversacional.
En internet hay pocas referencias a Coronel Urtecho. Se puede ver la entrada del Diccionario de Escritores Nicaragüenses, y hay un número especial del Boletín de CIRCA No 20, con textos, bibliografía activa y pasiva, y una presentación a cargo de Luis Rocha. Estas bibliografías no son completas, pero son una buena tentativa de hacer circular la información por la web.
Es divertido que la presentación de Rocha me alude (es decir, alude algunos de los textos que he escrito sobre Coronel) casi directamente. Dice Rocha:
Para algunos neoenterradores no se debe de decir que José Coronel Urtecho fue
un gran conversador y mucho menos que como tal no sólo ejerció la crítica sino
que también el magisterio. Gracias a esas opiniones -indigestadas de
mezquindad- existe un mundo de sabihondería que hace irreconciliables a la
crítica y la conversación, y por añadidura sus discípulos somos responsables
tanto de que José Coronel Urtecho no supiera bailar, como de no hacerle la
disección.
En efecto, Rocha tiene razón. El oficio de la crítica se parece un poco a las exhumaciones (se debe correjir, pues, el término neoenterradores, y proponer neoexhumadores). Un eje de mi crítica de Coronel es, asimismo (Rocha tiene toda la razón), que la conversación según Coronel es un artefacto retórico, literario e ideológico, antes que una característica personal o natural. (Si no no estuvierasmos hablando de un gran escritor.) Por eso, la crítica no puede articularse por medio de la conversación, sería como quedar atrapado en el gesto ideológico del propio escritor, sin lograr un distanciamiento necesario. Con respecto a la falta de oído musical de Coronel (según Rocha, no sabía bailar), es una información que proviene de las Memorias de Ernesto Cardenal, quien al confesar de manera divertida su propia falta de oído, se refiere también a que Coronel presentaba la misma característica. Eso me llevó a sospechar que había una general ausencia musical en el llamado exteriorismo, y era una sospecha benigna, irónica y divertida, como bien lo ha entendido Rocha.

El Festival Internacional de Poesía de este año estuvo dedicado a Coronel.

Es curioso que haya un obituario de Coronel en The New York Times.

El artista alemán Dieter Masuhr realizó un peculiar retrato de Coronel, que he usado para ilustrar esta entrada.