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lunes, octubre 30, 2006

Un texto de Pedro León Carvajal

Hace años yo me divertía imaginando road movies, pero la academia y el embrollo de las reseñas, han terminado por fin por divertirme de verdad, en el sentido clásico que merecería el término. Hoy sólo abro de vez cuando y olvido enseguida los viejos libros. Alguien me narra lo que fue de Rinconete, yo que buscaba las clásicas artes del Licenciado Vidriera, yo que aprendí por fin de las conversaciones de los perros (sin querer ofender a Fargo mi perro más personal). En fin, abro también el correo electrónico y llegan textos de alguien que no se ha rendido. Siento el vértigo de la lectura, el vértigo de lo que ya no aprenderé y del viaje aquel por carreteras que no conseguí protagonizar sino a muy alto precio. Copio pues ese texto como continuación y memoria.


ROAD MOVIE

(Para L. D. A.)


Queda el camino abierto, regreso de Estelí leyendo por la carretera, al anochecer, Horizonte Quebrado, de Mariano Fiallos Gil. Lectura de medio tiempo, porque también, de propina, para compensar y gratificarme un tanto por tanta lectura nicaragüense de estos días, leo el primer capítulo de un volumen que a nadie se le ocurre leer por estos predios centroamericanos: Le Genie du Lieu, un libro de crónicas de viaje, de Michel Butor. Primer capítulo, dedicado a Córdoba, antigua capital de Andalucía. Dejo durante un largo rato que Butor, en su propia lengua, me "descubra" la existencia de Luís de Góngora, del Inca Garcilazo, de Séneca, de Lucano y de Averroes ("che il gran commento feo", dice Dante) como si me vendieran embozados a unos personajes a quienes probablemente conozco más de cerca y con mejor detalle que Michel Butor.

Pero tampoco se trata de ninguna competencia, lo que me interesa, lo que disfruto y me solaza es la elaborada naturalidad del estilo "casual" del escritor francés, el cuidadoso uso del idioma, la valoración minuciosa de los términos, aún cuando no intentamos demostrar nada definido, ni tenemos prisa por desembocar atropellando sobre ninguna conclusión. Breves páginas que disfruto palabra por palabra, porque leo en voz alta (lo que, si usted insiste, podríamos anotar en su libreta apenas como otra manifestación de mis manías habituales de hablar solo).

Y me interesa, claro, también porque se trata de dibujar ciudades extrañas por escrito. Es decir (volteando el ángulo de encuadre hacia un enfoque reflexivo) se trata de asumir el papel de poblador flotante, de pasajero en trámites de tránsito que, si vos te fijaras mejor, es por una parte el asunto medular de mi indescifrada parábola de Pensión Xalteva, en Fracciones de Algún Total, y por otra partitura melódica se parece bastante (da la casualidad) al ritmo de trote que nos mantiene actualmente rodando todo el tiempo por estas carreteras umbilicales de nuestra Centro América particular.

Viene y va de "chascada", una cita del emperador Carlos V, que nos regala Butor:

"Si j’avais su ce que vous vouliez faire, vous ne l’auriez pas fait, car ce que vous faites là peut se trouver partout, et ce que vous aviez auparavant n’existe nulle part".

(Do 221006)

Pedro León Carvajal es autor de Todos los días de mi muerte y Fracciones de algún total.