miércoles, julio 29, 2009

El material humano de Rey Rosa



En el tramo San José-Jinotepe, de vuelta del II Congreso Centroamericano de Estudios Culturales, voy leyendo El material humano, último libro (no digo novela, aunque es) de Rodrigo Rey Rosa.

Pero antes: el Congreso, que había sido organizado por la Universidad Nacional de Honduras, tuvo que irse a San José porque entre otras cosas los golpistas hondureños las tienen todas contra la cultura y la libre expresión. Pero, de todas formas, gracias a la diligencia de Héctor Leyva, de la UNAH, y la oportuna intervención de los compañeros de la Universidad de Costa Rica el Congreso ha sido un éxito organizativo y académico.

Y para volver al libro: quizá no se ponderará suficiente el gesto de Foucault de irse a los archivos médicos, siquiátricos o policíacos para estudiar el poder. Esa acción (ir al archivo) que ha sido sustituida en muchos epígonos por la chocarrería verbal, sigue siendo necesaria y vital.

Rey Rosa va al Archivo policial guatemalteco, que fue redescubierto en 2005, y en especial al Gabinete de Identificación, para tratar de armar una eventual historia, que incluso narrada como fracaso narrativo, resulta muy diversa y sugerente.

Hilos no le falta a esta historia que no se concreta: sobre todo la continuidad del pensamiento biopolítico del Estado guatemalteco, incluso durante el tiempo de la revolución del 44, encarnada en la personalidad del criminólogo Benedicto Tun que dirige el Gabinete durante casi toda su vida.

Pero la narrativa es también la de un escritor diletante y célebre que intenta explicarse la violencia de Guatemala a través del Archivo y su orden.

El texto, además de algunas muestras directas de las identificaciones criminológicas, está presentado en forma de un diario en que el narrador se confunde con el autor en una narrativa que se podría llamar moral.

En contraste con lo tendencialmente rimbombante de la temática de algunos novelistas centroamericanos (la Historia y la Personalidad que Han Asaltado a la Nación), Rey Rosa practica lo que con Deleuze tendría que llamarse una literatura menor. En realidad una literatura de frontera: reflexión sobre los límites de la literatura en un contexto en donde el extrañamiento identitario (qué significa, por ejemplo, ser indígena en Guatemala) convive con el disfrute hedonista del paisaje (la función tradicional que se ha asignado a la literatura centroamericana criolla o ladina).

Esa fractura que es, por supuesto, una continuidad latinoamericana convive y se entrelaza con otras fracturas: en especial las que han quedado abiertas como conflictos morales y políticos tras la finalización del conflicto armado en Guatemala. (Leer este libro en clave salvadoreña o nicaragüense se vuelve casi una necesidad.)

El libro de Rey Rosa hace pensar, además, en la importancia de seguir el hilo a la ocupación biopolítica del Estado y sus representaciones literarias, lo que daría para relecturas interesantes de El señor presidente y Ecce Pericles, entre otras.

5 comentarios:

rascuachero54 dijo...

Leonel, que bueno que a pesar de las monstrosidades en Honduras ustedes pudieron reunirse en Costa Rica. Tus comentarios sobre la novela de Rey Rosa me interesan sobremanera, la voy a pedir ya. En la tradicion narrativa chapina que aborda lo de sus dictaduras, tambien se insertan el cuento "Las fieras del tropico" de Arevalo Martinez, la de Dante Liano - "El misterio de San Andres- " sobre la "primavera de 44" y la masacre de Patzicia, y la nueva de Carol Zardetto, la que indaga los origenes de una violencia que se ha venido incrementando y complicando desde 1954 al extremo de que cobra 15 vidas al diario en la capital, donde fue asesinado tragicamente mi cunado en junio,un nicaraguense en la plenitud de su vida. Seguimos sin entender el motivo de este acto violento.

Leonel Delgado Aburto dijo...

Hola, Bill: Siento mucho lo de tu cuñado, debe ser bien duro tener a un familiar entre las víctimas de una violencia que no se explica tan fácilmente. Creo que la novela de Rey Rosa ayuda a pensar precisamente cómo la violencia ha penetrado la sociedad guatemalteca, por eso es bien significativa. Y gracias por mencionar esas otras obras que no he leído. Saludos.

Juan Murillo dijo...

Gracias por la reseña Leonel, se tiene uno que preguntar si toda nuestra literatura no sera menor y periférica.

Pregunta: ¿Quienes dirías que son los narradores importantes menores de 40 en Nicaragua?

Juan Murillo dijo...

Lo de Beverly no lo conozco pero Ferman hacía referencia al testimonio y no logre entender como aplicaba a los géneros "mayores" o de autor.

Gracias por la referencia de los autores jóvenes.

Leonel Delgado Aburto dijo...

Hola, Juan: quizá lo de Beverley me lo inventé. Lo de Ferman me parece muy interesante. Saludos.